jueves, 7 de enero de 2010

De Edgardo Depetri a la Militancia

Antes de comenzar mis reflexiones para analizar el proceso electoral vivido, quiero expresar un profundo agradecimiento a nuestros compañeros que por miles y miles, se movilizaron en todo el país llevando la propuesta del proyecto, nacional y popular que el compañero Néstor Kirchner encabezó en la provincia de Buenos Aires, y que se puso en disputa en todo el país.

No hay dudas de que el Frente Transversal, pudo desarrollar una buena campaña electoral, con una fuerte movilización territorial, de toda su militancia en los barrios y en los espacios sindicales, en los jóvenes, en las áreas estratégicas, en salud, educación, cultura, políticas sociales, política internacional, organización, en esos espacios tuvimos una activa presencia comunicacional, mediática, y callejera, y suficiencia de recursos propios, que sostuvieron nuestras actividades.

La solidaridad y la responsabilidad que tomo la militancia, los referentes distritales y la Mesa Nacional; desde que impulsamos el acto del Luna Park, y que no paró hasta el día de la elección, nos hizo crecer como fuerza y nos consolido como proyecto político social.

La correcta acción de unidad que desarrollamos con los partidos y movimientos sociales, nos marco un lugar de pertenencia en el Frente para la Victoria y en el movimiento popular. El acto con los trabajadores y la militancia de la CTA, que realizamos como cierre de campaña, marco nuestra identidad como clase trabajadora y pueblo.

Asumimos la disputa política sin condicionamientos, con entrega militante, con compromiso y la convicción de que estábamos aportando lo nuestro a la gran batalla –tal como la definió “el poder”- de la provincia de Buenos Aires. De esto tenemos que estar orgullosos, porque estuvimos a la altura de las circunstancias, dando todo de nosotros para cumplir con el objetivo al que nos comprometimos de cuerpo, alma y corazón.

Nuestra campaña fue maravillosa: caminamos las barriadas, llenas de necesidades y esperanzas, tomamos mates con los compañeros, comimos en sus casas, vimos los avances y retrocesos de nuestro proyecto y el del gobierno.

Apretamos miles de manos, algunas que trabajan y otras que esperan, estuvimos con los compañeros de las cooperativas de “agua + trabajo”, con sus cascos y sus ropas, y con otros compañeros que, ansiosos, esperan para iniciar las obras; caminamos donde todavía la pobreza golpea fuerte y los compañeros apenas tienen el ingreso de un plan de emergencia. Fuimos a nuestros comedores donde miles de pibes le pelean al hambre y vimos los rostros de las compañeras que le sacan el jugo hasta las piedras para darles el alimento diario.

Hubo que patear el territorio, hubo que recorrer: las huertas comunitarias, las plantas de reciclado de basura que dan trabajo a los compañeros, los asentamientos mas duros del conurbano, algunos transformados en barrios y otros que pelean por serlo, recorrimos las escuelas comunitarias y los clubes de barrio donde la militancia organiza a los pibes para pelearle al “paco”, al alcohol y a la delincuencia, y los combate con una pelota de fútbol y mucho amor.

Nos asombramos recorriendo la central nuclear de Atucha 2, por la capacidad de nuestros técnicos, profesionales, y trabajadores, cuando comprobamos las obras de nuestro gobierno, la construcción de escuelas, los hospitales, los puertos, las rutas que recorrimos, el asfalto, las centrales eléctricas, y nuestros proyectos productivos que entusiasman a cientos de compañeros que pelean por un trabajo que les devuelva la dignidad.

En todos lados llevamos nuestro mensaje:

Organizarse para pelear por el país y la sociedad que queremos y merecemos.

Hicimos cientos de reuniones y actos, en todos recibimos un enorme afecto, palabras de agradecimiento, sonrisas, respeto, aliento, que nos emocionaron, que nos alegraron el alma, y transmitieron energía de la buena. Pudimos ver y compartir con los verdaderos constructores de nuestra fuerza, los que no especulan, los que creen, los que sueñan, los que pusieron todo, sin exigir nada a cambio, a todos esos compañeros mi –nuestra- enorme gratitud por tantos momentos maravillosos que nos hicieron vivir.

Tenemos bronca por la derrota, pero tranquilidad con nuestras conciencias porque hemos dejado jirones de nuestra vida, que le robamos a nuestras familias, por la lealtad al compañero Néstor y a la compañera Cristina, y sobre todo por el infinito amor que “nos tenemos como pueblo”, al que con pasión, con nuestras verdades y saberes intentamos representar.

Hemos perdido una batalla, que fue dura, pero no perdimos la guerra. Hay que cicatrizar rápido las heridas y retomar la iniciativa. Para esto es necesario: seguir caminando con los compañeros, con más unidad, más conciencia y más decisión colectiva.

Con tiempo vamos a reflexionar, (para iniciar compartiendo un encuentro debate con el compañero Kirchner) de manera colectiva sobre lo que nos paso el 28 de junio, en ese camino nos convocamos con fuerza, a no bajar los brazos, a defender nuestros ideales, y a profundizar el proyecto nacional del que somos parte.

Edgardo Depetri

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